Deja volar la Imaginación

viernes, 11 de julio de 2014

Mi sueño, tu vida


Desde pequeña te he observado, dándome cuenta de que un día, cuando sea mayor y tenga la misma edad que tú, por lo menos, haya conseguido parecerme un poco más a ti.

¿El porqué de mi decisión?  Porqué eres increíble.

Tú sonríes ante cualquier situación, me das apoyo, me quieres  y te quiero.

Ha habido motivos que podían haber hecho que te enfadarás,  pero hasta en esas situaciones de rabia y dolor no perdía mi sueño de parecerme a ti. Más que un sueño es la esperanza de conseguirlo.

Un día de julio, ni frío, ni cálido, normal, tú te esfumaste de mi vida para no regresar, sin posibilidad de dar marcha atrás.

Sentí que parte de mí, de mi infancia, de mi vida, me la habían arrebatado.
No se podía hacer nada para remediar lo ocurrido, esto no es como cuando un niño está dibujando a lápiz y decide que no le gusta el resultado de su dibujo, coge una goma y vuelve a empezar. Yo no puedo coger una goma y borrar lo ocurrido, no existe una goma tan poderosa como para remediar este tipo de situaciones, aunque me gustaría que la inventaran.

Día a día pasa y tú no estás, la única solución que le he encontrado es acelerar el proceso de parecerme a ti. No te engañare, está siendo muy complicado, pero sé que donde estés tú te sentirás orgullosa.

Lo que más recuerdo son tus ansias de cocinar, te brillaban los ojos.

Yo sé que nunca estaré a tu nivel pero conseguiré rozarlo, te lo aseguro.

Una de las cosas que más echo de menos es tu sonrisa, desapareció, dándome cuenta  que la mía tampoco ha vuelto a ser la misma. Ojalá algún día alguna persona vuelva a devolvérmela.

Eres irreemplazable, única, cariñosa, comprensiva... Y aunque físicamente te hayas ido lo que cuenta es que dejaste una huella  tan grande en mi corazón que nunca  desaparecerás, nunca caerás en el olvido.


Te quiero.

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